domingo, 20 de septiembre de 2015

"HISTORIA DE MIS RAÍCES" DE ÁNGELA A. MORESCHINI

Los que hemos permanecido en el lugar de nacimiento durante décadas, con tan sólo algún pequeño desplazamiento breve y no muy distante, no nos deja de asombrar de maravillar, toda esa millonada de inmigrantes que llegaron a esta tierra para poblarla, enriquecerla con su trabajo; todos aquellos que abandonando sus raíces se transplantaron en este suelo y supieron aprovechar con espíritu positivo las riquezas naturales y las oportunidades sociales, culturales, educativas y políticas que nuestra Argentina dio siempre. Con sacrificio, con abnegación, con franca pelea, cuando fue necesario, pero siempre con proyecciones de futuro digno para sus descendientes.
Quizá esta crónica debería figurar en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN, pues el contenido de este libro, esta historia de inmigración es más acorde con la temática que ese sub-blog de EL QUILMERO encierra. Pero preferimos ubicarla en EL QUILMERO EN LA GOYENA, pues fue a esta Biblioteca que Ángela A. Moreschini trajo su "Historia de mis raíces", un libro publicado por Editorial Jarmat en 2015, con un diseño de tapa de Adrián Elbio Arán Terré y la colaboración de Alberto Aníbal Arán, el notable miniaturista que recientemente se unió también a los festejos de la Goyena obsequiándonos un cuadro de su autoría. 
Esta libro con su historia, se suma al que nos referimos en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN el martes, 25 de noviembre de 2014, "Los Simonetto, Rosina, “Noé”, Italia… Otra Página De Inmigración" reseña de dos libros de Rosina Simonetto: “Italia, allá lejos y hace tiempo” y “Noé” que cuentan los avatares de la vida de inmigrantes italianos que hicieron su vida en la Argentina y aquí dejaron una prolífica descendencia... Ese es el argumento del libro de Ángela A. Moreschini.
Dice la contratapa: "Ángela Asunción Moreschini Crocenzi, oriunda de la localidad de
Santiago Temple, departamento de Río Segundo, provincia de Córdo­ba. Siendo aún niña, sus padres se mudaron al pueblo de La Violeta, partido de Pergamino, - provincia de Buenos Aires y comenzó sus estu­dios en tina escuela en la vecina lo­calidad de Pérez Millán. Luego de varios años de estar ra­dicada en la zona rural de La Viole­ta y atendiendo propuestas con nue­vos horizontes laborales se trasla­da juntamente con su familia a la Capital Federal. En esta ciudad, se dedicó a la atención de un comercio de restaurant y bar, en la zona de Palermo, posteriormente, y
continuando con emprendimientos comerciales en el rubro bombonería y panificados, se radica en el barrio de Caballito.
En sociedad con sus hermanos, se instala en la sureña localidad de Bernal, en el partido de Quilmes, donde desarro­llaran actividades comerciales en el segmento gastronómico.

Posteriormente realiza un cambio en su vida laboral, in­gresando en relación de dependencia en el plantel del perso­nal de la compañía farmacéutica Química Cútter S. A. Luego efectuó tareas en la compañía textil Achinelli S. A.

Actualmente, en su residencia de la ciudad de Quilmes, amén de atender sus quehaceres hogareños, ha repartido armoniosamente su tiempo, dedicándose a escribir pasajes de su vida, recordando
facetas y vivencias de su entorno familiar, tarea esta, que ha logrado plasmar en este presente y sencillo libro que hoy nos presenta en sociedad."
Cuando escuchamos o leemos tanta queja vana de cierta clase media descendiente de estas mujeres y hombres que lo dejaron todo para llegar a este suelo y nunca volvieron, nunca se platearon regresar; aquellos quienes fueron diseñadores de esta misma clase media que hoy fluye en cierta bonanza, esta clase media que hizo estudiar a sus hijos que son los profesionales, los comerciantes, los industriales, educadores, la clase dirigente que conservan de sus antepasados los apellidos, pero carecen de la imponente fuerza transformadora para luchar contra los contratiempos - nimios por los general - que aquellos tuvieron y no precisamente por nimiedades como: "¡qué cara está la cebolla!"... cuando observamos con pena esas conducatas más crece la admiración por el INMIGRANTE.
Tomemos de este libro apenas dos títulos para entender la dimensión de lo antedicho:
CRISIS ECONÓMICA DE LOS AÑOS 1924/1930 
La pobreza empezó a tallar en el hogar de mis padres y era cosa común en la sociedad circundante, tristes momentos que les toco transitar, entrelazadas a las penurias económicas fueron agravadas por intensas se­quías, las voraces plagas de langostas más los incendios de montes vírge­nes existentes en esa zona de Córdoba. 
Sumaba el panorama de desatinos los irrisorios precios que solían liquidar las compañías cerealeras privadas, por los productos del agro, afectados por el crac económico a nivel mundial que empobrecía sensi­blemente a los productores agropecuarios, detalle este que también se hizo sentir entre los obreros ante la falta de trabajo en los grandes centros fabriles. (Pág. 45)

Después de trabajar durante un año y medio, en esta zona, el infortu­nio, como una maldición volvió a asestar un duro golpe a mi familia, este desastre aconteció en una mañana de octubre, mi padre, se dio cuenta que m arroyo Pergamino, dado a las intensas lluvias, había desbordado y se venía una gran inundación, al tomar conciencia de lo que eso significaba cundió una gran desesperación ante imposibilidad de poder tratar de sal­var los elementos que se pudieran rescatar. En esos momentos, yo que contaba con apenas unos tres años de edad, me quedo grabado para siempre en mi mente, la escena del gran espejo de agua que avanzaba en forma de una gran sábana tendida, hacia el lugar donde nos encontrábamos, la casa fue literalmente anegada, se aflojaron los muros de barro y paja.
Mi madre me solía decir que las aves las depositaron sobre el techo de la casa, pero algunas gallinas no pudieron ser retenidas y trataron de saltar, perdiéndose de vista, arrastradas por la gran correntada. Los que estuvieron en su hábitat natural fueron algunos patos que salieron del corral que los contenía. Libres, nadando con rumbos indefinidos sin saber luego que destino tuvieron... quizás en la olla de algún pícaro ya conocido chacarero, dedi­cado a la cocina, que se percató y los vio pasar por las cercanías.(Pág 55) 
La vida continúa y el testimonios de autores costumbristas como Ángela Moreschini nos permiten reflexionar sobre el presente para alcanzar un futuro mejor. 
El libro está esperándolos en la Goyena.
 Chalo Agnelli
Comisión Administradora Bibl. P. Pedro Goyena 
REFERENCIAS
[1] Ver en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN del 25 de noviembre de 2014, LOS SIMONETTO, ROSINA, “NOÉ”, ITALIA… OTRA PÁGINA DE INMIGRACIÓN http://elquilmerodelainmigracion.blogspot.com.ar
/2014/11/los-simonetto-rosina-noe-italia-otra.html/*


domingo, 4 de enero de 2015

LOS EUSEBI, HISTORIA DE DOS MIGRACIONES



"... en las últimas décadas, las nuevas tendencias han vuelto su mirada a las "pequeñas historias", esas que se tejen día a día y en cualquier espacio, sin la pretensión del mármol o las grandes letras de los titulares... sin muchas de esas pequeñas historias cotidianas no puede existir la historia del lugar donde se habita, y que la suma de las historias locales dan sentido a la historia nacional... Rescatar los nombres, recordar los hechos, es una tarea imprescindible, una deuda que todos tenemos  con nuestro pasado para dar sentido a un esperanzado futuro...”
Prof. Hilda Ramos
 

En una de las entregas pasadas en EL QUILMERO DE LA INMIGRACIÓN, presentamos la zaga de la familia Simonetto, [1] ahora continuamos con otra zaga de la inmigración italiana en Quilmes. Esta reseña se halla en el libro “Migraciones” [2] publicado en 2006, como parte de una tesina de un seminario que el autor de esta página realizó en el Instituto Rojas de la Capital Federal.
La inmigración italiana llegó a ser la más numerosa en nuestro país al punto que es más del tres cuartos de la población argentina tiene algunas gotas de sangre de ese origen. Hay numerosa bibliografía sobre el tema, como los libros de Fernando J. Devoto, Luis Mercadante, Ítalo Américo Garibaldi, etc. Así como páginas web referentes. [3] 
La elección de esta familia se determinó pues proviene de dos grupos migratorios distanciados entre sí por varias décadas.

LOS EUSEBI 
Entre 1945 y 1955 se produce el tercer y último período inmigratorio en la Argentina. Dice Carlos Eusebi al respecto: “... integrándose con el componente hispánico, los italianos contribuyeron a hacer de la Argentina el país más latino del mundo, manteniendo valores y formas de ser que ni la Italia actual logró preservar y que hoy son auténticamente argentinos e integran una identidad nacional.”

El primer individuo de este apellido del cual se tiene noticia es Ambrogio Degli Eusebi, secretario de “Pietro el Aretino”, que llega con la armada de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Estuvo en Asunción y en las ruinas de la Buenos Aires fundada por Mendoza. En una carta dirigida a su superior describe lo ríos Uruguay, Paraguay y de la Plata del que califica sus dimensiones: “...tan ancho como el mar...”

Nazareno Eusebi escoltando a S.A. María Pía de Saboya, princesa del Piamonte (circa 1930)
La familia Eusebi que llegó al país en 1950 es originaria de Loreto, provincia. de Ancona, Marche. La ciudad es, en importancia, el tercer santuario de Italia. Fue fortificada por el papa Sixto V para defenderla de los sarracenos. Se halla a 195 m sobre el nivel del mar y a dos kilómetros del mar Adriático, frente a la ex Yugoslavia.

El apellido Eusebi aparece en 114 municipios italianos, pero están afincados mayoritariamente en Le Marque. Región que, otrora, se hallaba en el límite de los Estados Pontificios, antes de la unificación de Italia a fines del siglo XIX. Durante el dominio de la iglesia romana había muchos “Marchigianos”, marquesanos, que se desempeñaban como cobradores de impuestos, razón por la cual no gozaban de la simpatía de sus coterráneos, lo que dio origen al dicho. “Mejor un muerto en casa que un marchigiano en la puerta”. 
LA PRIMERA INMIGRACIÓN 
La familia que nos ocupa, no eran cobradores de impuestos, sinopropietarios de maquinarias empleadas en la cosecha del trigo. Trayendo esas maquinarias desembarcó varias veces en la Argentina Giovanni Eusebi durante en el siglo XIX. La primera vez trabajó como capataz en el Ferrocarril Rosario - Santa Fe, de una empresa inglesa. La segunda vez trajo trilladoras y se quedó tres o cuatro meses haciendo las cosechas del trigo en los campos del sur de Santa Fe y norte de la provincia de Buenos Aires. Luego volvió en una tercera ocasión con un hermano José para realizar la misma faena agropecuaria. Regresó a Italia, pero su hermano se quedó en Santa Fe transportando trigo en barcazas por el río Paraná hacia Buenos Aires. De él descienden los Eusebi que habitan o provienen de la provincia de Santa Fe. 
LOS ANCESTROS 
Giovanni era hijo de Giácomo y nieto de Vicente Eusebi, este último nacido a principios del siglo XVIII. Finalmente Giovanni volvió a Italia, se casó con María Giuggiolini y tuvieron siete hijos. Uno de ellos fue Nazareno Darío, nacido en Loreto el 10 de mayo de 1894. Trabajaba para la administración pontificia y como jefe de los empleados de la Basílica de Loreto, que cobija la Santa Casa de Nazareth; cuya Virgen Negra es la patrona de la Aviación Mundial. Estudió dibujo mecánico en la ciudad de Fermo, diseñaba aviones. Esto le valió que antes de la segunda guerra, ya casado con Argénide Josefa Juana Casali y con cuatro hijos: Giovanni Ángel Claudio (1925), Carlos Ángel Mario (24/9/28), Sandro (1933) y Romano Luis Francisco (1935), se vio absorbido por las inevitables convulsiones de la historia, fue contratado por el gobierno alemán y se trasladó a la ciudad de Rostock, en el norte de Alemania, donde se construyeron los misiles V1 y V2. Esta fábrica fue destruida por los aliados y don Nazareno se trasladó a Viena donde permaneció tres años trabajando como dibujante de los primeros aviones alemanes de propulsión a reacción. Argénide y sus hijos habían permanecido en Loreto.
Alumnos de Il Ginnasio, escuela de Loreto.  Marcado con  un círculo, el primero a la izquierda de pie, Carlos Eusebi (circa 1940)
 Al entrar las fuerzas aliadas en Italia, el país quedó dividido. Por un lado el Reino de Italia en poder de los aliados y, por otro, la República Social Italiana de Saló; de modo que don Nazareno no pudo retornar a su ciudad natal y debió refugiarse en casa de una hermana que vivía cerca de Milán.
Su mujer y sus hijos, para paliar la escasez de la guerra, sin contar con los ingresos que antes enviaba su marido, debieron alquilar habitaciones de su casa. Primero,  a los soldados alemanes de la guarnición local, a los oficiales polacos que ocuparon Loreto, luego, y por último, a oficiales italianos En 1945 Nazareno logró regresar a Loreto disfrazado de soldado polaco.
Panorama de la cittá di Loreto (circa 12.000 habitantes. Declarada ciudad por su importancia turística y Religiosa. De abril a Noviembre de cada año recibe a unos 35-40 trenes de enfermos con sus médicos y enfermeras que poden a la virgen su curación y que son asistidos gratuitamente durante tres noches en el palacio apostólico. 

ARGÉNIDE
Argénide, hija de Reginaldo Casali, nace en Argentina ( por eso el nombre), en la provincia de Santa Fe, el 8 de marzo de 1898. Su padre italiano venido también en el siglo XIX tenía un almacén de ramos generales en Rafaela. A los ocho años viaja con sus padres que resuelven regresar a Italia.
Con el correr de los años olvida la lengua castellana, pero ante los apremios de la posguerra, en 1949, recuerda su origen natal y solicita en el consulado argentino en Ancona ser expatriada con sus hijos. Así alcanzó su cometido para ella, su marido y sus dos hijos menores de 18 años: Sandro y Romano. 
PERÚ O ARGENTINA 
Primeramente habían pensado emigrar al Perú donde ya habitaba un hermano de Nazareno, pero como un tío de Argénide que vivía en Córdoba les escribió alentándolos a que viajaran hacia esa provincia argentina pues había un campo de aviación muy importante y considerando los antecedentes de Nazareno, conseguiría trabajo rápidamente como dibujante de aeronaves.

Los dos hijos mayores, Carlos A. M. y Giovanni, que había hecho el servicio militar durante la guerra, tenían más de 18 años de edad y debieron acreditar ocupaciones compatibles a las que se requerían en la Argentina para obtener el ingreso como inmigrantes. En ese momento, en pleno auge de las obras públicas implementadas por el gobierno peronista, se necesitaban torneros y obreros de la construcción. Giovanni se inscribió como albañil; y se instruyó en esa ocupación con un conocido que tenía el oficio, logrando que el consulado lo autorizara a viajar. Fue el primero en llegar a la Argentina, solo, en 1950. 
CAPILLA DEL SEÑOR 
Lo mandaron a Capilla del Señora a construir un barrio obrero. Se puso de novio con una joven del lugar de modo que cuando llegaron sus padres y hermanos se afincaron todos en ese pueblo.
Carlos aún permaneció un año y tres meses en Loreto, trabajando y residiendo en el colegio de los Salesianos, donde había estudiado tres años antes de la guerra cuando en ese establecimiento estaba los Jesuitas, hasta que su familia le envió el pasaje. También se estableció en Capilla del Señor durante seis meses, donde aprendió a tomar mate y jugar al truco. 
TALLER REGIONAL QUILMES 
Un día don Nazareno llegó a su casa con la noticia de que en el Taller Regional Quilmes de la Fuerza Aérea pedían dibujante mecánico, se presentó y obtuvo el trabajo.
Luego todos los hijos entraron en esa Base y alquilaron una casa en Berazategui en la calle 37. En 1954 compraron un lote en French y Lavalle. Obtuvieron un préstamo con extraordinarias facilidades que en esos años otorgaba el Banco Hipotecario Nacional y los sábados y domingo fueron construyendo la casa. Recuerda Carlos que su hermano Giovanni era considerado el capataz de la construcción, Romano el medio oficial y él, el peón y especialista en pastón. 
GIOVANNI EUSEBI
Juan (Giovanni) trabajo poco tiempo en el Área Material Quilmes, luego entró en la compañía naviera Costa en las oficinas de la calle Charcas en la Capital Federal. La empresa lo trasladó a Rosario. Falleció a los 53 años. Casado con Gladys Colombo, hermana del Contralmirante Colombo, tuvieron dos hijos varones: Daniel, técnico electrónico, vive en Bariloche donde hace proyectos instalaciones fabriles, a su vez tiene un hijo de nombre Marcos Gabriel; y César empleado bancario, vive en Ushuaia, es empleado bancario y tiene dos hijos Diego Ezequiel y Nadia Suyai. 
SANDRO EUSEBI 
Sandro cuando dejó la Fuerza Aérea donde trabajaba como oficial matricero, abrió un comercio de repuestos FIAT en el barrio capitalino de Flores donde reside. Casado con una española, tienen dos hijos, Sergio, arquitecto y Claudio ingeniero, que vive en Madrid hace 12 años, tiene dos hijas Constanza Nerina y Laura, esta última española. 
ROMANO EUSEBI
Romano cursó estudios secundarios en el Colegio Nacional de Quilmes y luego hizo unos años de ingeniería en la UBA. Se recibió de profesor de Física, Química y Matemática en el instituto del profesorado. Fue rector del colegio San Alfonso de Quilmes durante 35 años. Fue co-fundador y alma-pater del Instituto Cristóforo Colombo, del cual fue Representante Legal hasta su muerte acaecida el 4 de abril del 2003, También fue directivo del Pejerrey Club y Tesorero de la Fundación Filarmónica Quilmes, así como la de la Sdad. Italiana Cristóforo Colombo. Se casó con Haydée Trinca, eximia pianista y actual presidente de la Fundación Filarmónica Quilmes. Son sus hijos: Franco, empleado bancario y Luis Eusebi, baterista de la Filarmónica de la ciudad de Salta. María de los Ángeles, música instrumentista de flauta traversa, egresada del Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo” como Profesora Nacional Superior de Música con especialidad en flauta traversa con medalla de oro.  Docente en varios colegios quilmeños y en la escuela de Bellas Artes “Carlos Morel” de Quilmes. Es primera flauta de la Orquesta Quilmes y pertenece al Grupo de la Recova. Su esposo integra la orquesta del Teatro Argentino de La Plata; 
CARLOS A. M. EUSEBI
Carlos A. M. entró en el Área Material Quilmes a los 22 años como operario por $ 2 la hora, pero por su preparación lo ubicaron
pronto en las oficinas. Allí permaneció 42 años, entró como ayudante chapista y salió jubilado como Asesor Jurídico: alcanzando la categoría máxima a la cual podía aspirar el personal civil de la Fuerza Área (Personal Civil Superior, Clase I, categoría 30)

Impulsado por ese afán de progreso económico y social que germinaba en el espíritu de todos los inmigrantes, a partir del momento que comenzaban a imaginar un proyecto de vida fuera de su tierra natal, Carlos, que tenía cursada parte de la escuela secundaria en Italia (el Gimnasio: 5 años de Latín, 2 de griego y 4 de francés entre otras materias) rindió veintiuna equivalencias entre diciembre y marzo del año 1954; y en dos años obtuvo el título de bachiller en el Colegio Martín Güemes de Bernal, que en ese entonces se llamaba “Los Derechos del Trabajador”. Ingresó en la Facultad de Derecho recibiéndose de Abogado en la Universidad de Buenos Aires y luego obtuvo el título de “Especialista” en el “Instituto de Derecho Aeronáutico y Espacial” de la Fuerza Áerea  Argentina.
Feria del Libro en la Soc. Italiana con la Prof. Bibiana Colubret e Iris Gardelliano

Es su esposa Selma M. A. Polich, hija única de Antonia Buschor y Vendel Polich, inmigrantes de lo que era la zona alemana de Hungría. Don Vendel fue profesor universitario de matemática en Hungría y en la Argentina trabajó en la empresa Tamet. Fue conocido mundialmente por ser el co-autor del Sistema Topocéntrico de Casas, libro sobre Astrología Científica de consulta obligada en todo el mundo.

Selma, en su juventud fue concertista de piano, actuando en la recordada Orquesta de Leonardo J. Gay. Hizo la licenciatura de filosofía en la facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires; habla varios idiomas; dirigió el coro de la Facultad de Derecho y fue profesora de latín, filosofía, lógica, etc, en el Colegio Nacional y en la Escuela Normal Alte. Guillermo Brown.
Selma y Carlos Eusebi tienen tres hijos: Alejandra (1962), secretaria del departamento de alemán del Colegio Enrique Holmberg; casada con Néstor Campos, tienen tres hijos: Candela Iara (1994), Wanda (1995) y Ian (2001).
El segundo es Marcos Esteban (1966), abogado, recibido en la Facultad de Derecho de la Universidad de Bs. As., músico y director de los coros del Instituto Cristóforo Colombo, del Colegio de Farmacéuticos y del Colegio Manuel Estrada de Berazategui, así como representante legal del Inst. C. Colombo; casado con Patricia Frías, cantante. Y el menor, Ricardo (1971), es licenciado en física en la UBA, ganó una beca de la Universidad de Rochester (USA), y se halla en estos momentos en la Universidad de Chicago, en el Laboratorio de Partículas Cósmicas Enrico Fermi, trabajando en su tesis para el doctorado en física. Está casado con Cristina Caballero, licenciada en Biología (UBA), que también ha ganado una beca en la Universidad de Illinois, donde prepara su doctorado.

Los Eusebi pertenecen a dos de los períodos inmigratorios que tuvo la Argentina, el de fines del siglo XIX hasta las postrimerías de la primera guerra mundial y al último, de 1945 a 1955; y dentro de este, a un grupo calificado de inmigrantes.
Don Carlos M. Eusebi, a poco de afincarse en Quilmes, inicia una incesante y persistente tarea social y cultural en instituciones italianas. Luego, definitivamente, por poco más de 45 años, en la “Cristóforo Colombo” (la entidad más antigua de la provincia, fundada en 1878) Desde allí se proyecta a cuanto acto o actividad oficial o privada, se realice en el partido de
Lic. Ricardo Eusebi
Quilmes y alrededores; siendo uno de los referentes eficaces y necesarios no sólo de la colectividad italiana; desde la que trascendió notablemente, sino de toda la comunidad quilmeña. Son sus principales virtudes, además de la calidad humana y don de gentes, la constancia, perseverancia y continuidad que imprimió a su accionar, para la difusión de la cultura italiana; inteligentemente amalgamada en lo nacional y lo internacional.

El Dr. Eusebi en un homenaje a la Prof. Ana I. Manzo de Torrico
Esa tarea comienza en 1951, cuando se fundó la Leonardo Da Vinci. “Entredichos y desavenencias entre un grupo de socios y la comisión directiva de la Asociación Cultural Italiana Quilmes (creada en 1940) produjeron una escisión y algunos miembros fundaron en 1950 el Círculo Italo – Argentino Quilmes, que pasó a integrar a fines de 1952 la Asociación Cultural Italiana Leonardo Da Vinci.”[4] 
Además de Eusebi, entre otros apellidos, formaban parte de esa entidad: Fleres, Zino, Ghinassi, Rinaldi, Molluso, Favaro, Vidoto, Ramondetti, Fiorini, Ferrante, Leocata, Perugia, Andreotti, Nardi, Lazzarini, Cenci, Coletta, etc... La institución realizaba originalmente los bailes dominicales en la Sdad Española cuyo presidente era don José Goldar (padre). La secretaría se hallaba en una casa ubicada en Carlos Pellegrini 361, entre Vte. López y Sáenz Peña, pero por lo reducido del espacio, en 1954 se establecieron en C.I.B.A.S.A. Andrés Baranda y República del Líbano (antes Santiago. del Estero) La institución hacía representaciones teatrales, ópera, esgrima con el Prof. Rosso; poseían un coro y un equipo de fútbol. De todas estas actividades participó el Dr. Eusebi.
En 1958, la Leonardo Da Vinci presidida por Achille Ghinassi se fusionó con la Sdad. Italiana Cristóforo Colombo, poniéndole a la Biblioteca de esta última el nombre de la entidad incorporada.
Carlos Eusebi fue parte de los cuadros directivos de ambas instituciones y luego, hasta hoy, en la Comisión de Cultura de la Cristóforo Colombo, donde fue Presidente durante 22 años (1976-1980 y 1986-2002) Ocupó ese cargo cuando la Sociedad cumplió 100 años en 1978. Actualmente es presidente honorario y vicepresidente primero. Fue durante su intervención ejecutiva que se fundaron dos escuelas, el Ausonia, el 20 de marzo de 1960 y en 1990 el Instituto Cristóforo Colombo, el tercer establecimiento educativo de la historia de la Sociedad, sobre un proyecto del Prof. Romano Eusebi, inaugurado oficialmente el 12 de octubre de ese año del que el Dr. Carlos Eusebi sería representante legal.
En la docencia se destacó como profesor de historia antigua y medieval en la E.N.E.T. N° 4. En 1965 el gobierno italiano lo distinguió con la “Estrella de la Solidaridad” en el grado de Caballero, por estrechar los vínculos ítalo-argentinos. También fue fundador y primer presidente de la Federación de Instituciones Italianas de Quilmes, Berazategui y F. Varela (FEDISUR) Actualmente es presidente honorario y vicepresidente de la Cristóforo Colombo. Es un entusiasta estudioso e investigador de la Historia. Participó en congresos de esa ciencia, jornadas de museología, integró en 1987 1988 el taller municipal de arqueología a cargo de la Prof. Irina Podgorny y fue miembro titular del IX Congreso Nacional de Arqueología Argentina y de la V Jornada de Historia Regional Bonaerense. 
HISTORIA Y LITERATURA 
Fue autor de recopilaciones históricas. “La aviación en Quilmes” y “Un nombre para la historia de Quilmes”. A sus cualidades le suma la de escritor; es autor de cuentos y novelas publicados: “El acento italiano” (1986), “Balada para una encomienda real” (2000), “Las fuentes peregrinas” (2001) Por su obra literaria obtuvo premios y reconocimientos. Con su esposa realizó viajes de estudio por todo el mundo investigando in situ las culturas: precolombina, helena, egipcia, itálica, etc, etc. Como resultado de esas experiencias dicta conferencias audiovisuales en instituciones locales, capitalinas, de la provincia y del país. Actualmente lo hace sobre Culturas Precolombinas en la UNQUI.
De entre la colectividad italiana el Dr. Carlos Eusebi es uno de los referentes, que más significativamente, tomó la huella iniciada por los Mazza, Cichero, Oliveri, Badaracco; Balestra, Lanatta, Taiana, Fossatti, etc. Que conformaron en Quilmes, a partir de 1870, una clase media dotada de espíritu latino e híbrida en su constitución humana. En el seguimiento de esta zaga se puede vislumbrar el accionar transformador que, en lo social, produjo en la comunidad quilmeña la aluvión inmigratorio italiano. La persistencia con que conservaron al paso de las generaciones las tradiciones sociales, culturales e institucionales. 
CONCLUSIÓN
 La familia Eusebi es una de entre muchas otras familias de origen italiano con los mismos atributos fundacionales y transformadores en el partido de Quilmes. Como por ejemplo, además de los nombrados:  Abbatantuono, Abiedati, Achinelli, Agnelli, Agneti, Angelleri, Angeleti, Bacigalupo, Bacciandonne, Badaracco, Barbieri, Batistessa, Bellati, Bianchi, Bigliardi, Borelli, Borzi, Bossi, Bosso, Bottaro, Braggio, Bruzzone, Camughi, Canatelli, Canteli, Capparelli, Carabelli, Carbone, Carboni, Castagnini, Castignola, Cella, Cigliano, Colombini, Colombo, Consoli, Corsiforti, Castignola, Cotta, Cerino, Cibeli, Craviotto, D´Abate, Dalla Vía, Dalla Veneta, Della Giovanna, Della Valle, Deprati, Devicenzi, Di Notto, Di Piero, Draghi, Faggiano, Fabrizio, Favaro, Ferrari, Ferraroti, Fidanza, Fopiano, Fornabaio, Fornaroli, Galli, Gandolfo, Gardeliano, Gennari, Giaimo, Giabbaneli, Giordano, Giussani, Ghisani, Ghizzardi, Grasso, Gullota, Imberti, Lanatta, Livoratti, Luchelli, Luddeni, Loggioco, Malatesta, Magliocca, Maranga, Marchese, Marcheta, Marenzi, Martino, Marzolli, Marchissotti, Massone, Mazza, Mergassi, Mezzadra, Mezzullo, Morelli, Musante, Navone, Nocetti, Oliveri, Olivieri, Otati, Pagliero, Parodi, Pauni, Pegazzano, Peruzzotti, Persichini, Pedemonte, Piccio, Piccinini, Piastrellini, Pizzardi, Polimeni, Pollizzotto, Policcichio, Poloniolli Pozzo, Pozoni, Pugliesi, Ramadori, Richezza, Rinaldi, Riposati, Ricci, Rizzi, Rizzo, Rocca, Ronconi, Rossi, Rosso, Sanguinetti, Scrochi, Secondi, Secco, Severi, Simonetti, Simonetto, Scevola, Spelzini, Tomaseti, Traversi, Trapani, Trinca, Tiscornia, Turissi, Urli, Valerga, Vatuone, Veroli, Vezzulla, Yori, Zanussi, etcétera, etcétera, etcétera ...
Investigación Chalo Agnelli

BIBLIOGRAFÍA

“Quién es quién ... en Quilmes” Ediciones Mensajes 1996.
Eusebi, Carlos A.M. “Un nombre para la Historia de Quilmes”(La Societá Italiana di Mutuo Soccorso Cristoforo Colombo) Tiempo Sur. 2003. Quilmes.
Archivo de la Provincia “Ricardo Levene”
Archivo General de la Nación.
Departamento de Historia de la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento.
Biblioteca y archivo del Museo Fotográfico de Quilmes.
Biblioteca Popular Pedro Goyena.
Biblioteca Popular Manuel Estrada de Bernal. 
Ver en EL QUILMERO del sábado, 14 de julio de 2012 “UN QUILMEÑO EN EL HALLAZGO DE LA PARTÍCULA DE DIOS” (colaboración) http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/07/un-quilmeno-en-el-hallazgo-de-la.html

Ver en EL QUILMERO del
jueves, 8 de abril de 2010 LA AVIACIÓN EN QUILMES – 1º parte (COLABORACIÓN) Colaboración de su autor el Dr. CARLOS A. M. EUSEBI http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/04/la-aviacion-en-quilmes-1-parte.html
viernes, 9 de abril de 2010 AVIACIÓN EN QUILMES - 2º PARTE (COLABORACIÓN)  LA AVIACIÓN EN QUILMES – 2º parte http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/04/aviacion-en-quilmes-2-parte.html
sábado, 10 de abril de 2010 AVIACIÓN EN QUILMES - EL ÁREA MATERIAL QUILMES - PERÍODOS - ÚLTIMA PARTE (COLABORACIÓN)  CREACIÓN DEL ÁREA DE MATERIAL QUILMES http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/04/aviacion-en-quilmes-ultima-parte.html 

REFERENCIAS


[1] Ver EL QUILMERO del martes, 25 de noviembre de 2014

LOS SIMONETTO, ROSINA, “NOÉ”, ITALIA… OTRA PÁGINA DE INMIGRACIÓN http://elquilmerodelainmigracion.blogspot.com.ar/2014/11/los-simonetto-rosina-noe-italia-otra.html 

[2] Agnelli, Chalo. “Migraciones – ‘Cuatro colectividades quilmeñas’ – Cinco familias para una historia social” Ed. Jarmat, Quilmes, 2006. 

[3] http://www.ancestrositalianos.com/



miércoles, 31 de diciembre de 2014

SOLEDAD, TANGO Y MADAME IVONNE… POR IRIS I. GARDELLIANO

por Iris Ivonne Gardelliano
En el año 1989, en el atardecer de mi vida,  para culminar mi carrera de Psicología Social, elegí escribir sobre “La soledad” para la obligada tesina final.
El tema me abarcaba en ese preciso momento. Escribir sobre la soledad, tal vez resultara reparatorio, pero no tenía muy claro como lo encararía.
Un día, mientras daba vueltas dentro de mi hogar acompañada por la  música de tango que emitía una radio, me percato que
Goyeneche cantaba uno en el que se exaltaba la soledad. En ese instante, sin dudar, decidí enfocar el tema de la soledad desde el tango, y su  origen en el momento en que la inmigración define a la sociedad de entonces.
Después de leer lo mucho ya escrito sobre el tango, incursionar en hemerotecas para impregnarme de las noticias de diarios de la época en donde aparecían en una sucesión cotidiana conventillos , bulines, cabarets, prostitución, crímenes pasionales, en fin  el desfile de la sociedad de aquellos momentos, concluí y expuse en mi ensayo que  el sentimiento de soledad en el tango deviene, entre otras cosas, por la que aportaron aquellos inmigrantes de fines del siglo pasado y 
Los inmigrantes obra de Rodolfo Campodonico
principios del XX, que vinieron solos desde sus lejanas tierras, anticipándose a la llegada de sus familias. Aquí, en Buenos Aires, unirían sus soledades a la soledad que aportaba nuestra inmigración interna: la del gaucho que escapaba  de la pampa desierta para afincarse en las orillas de la ciudad  ya sea porque  se “había disgraciao” con una muerte inoportuna o  por desertar de algún piquete del ejército. Este hombre, quizás estaba más desgajado que el mismísimo inmigrante europeo.
De la conjunción de esas dos distintas soledades, vivenciadas alrededor de los fogones orilleros y amenizadas por la diversidad de canciones y canzonetas y el candomblé de los últimos negros que poblaban Buenos Aires, nacería el tango. Por un lado las guitarras o vigüelas, por el otro, las mandolinas y acordeones y, finalmente, el resonar de los tamboriles. Todo estaba perfectamente  dado y nada era casual.
De vivir mi padre, no me hubiera perdonado que mi tema de tesis
estuviera basado en la “soledad vista desde el tango”. El lo odiaba visceralmente. Nos peleábamos mucho por eso: la cosa era música italiana versus el tango aunque íntimamente yo amaba también la música italiana.
Me  di cuenta  mientras elaboraba el escrito que  mi padre era contradictorio,  sin embargo él nunca se dio cuenta de su ambigüedad.
Usaba mucho el lunfardo en su hablar cotidiano y lo disfrutaba.
Cuando volvía a casa de su trabajo, le decía a mi madre: “Vieja, tengo un ragú!” o “Está el morfi?”. También le decía: “Ché, Negra, haceme unos mates”…
También usaba las palabras cafishio, bailongo, burdel, franchuta,  gavión,  y, cuando nos pedía su sombrero decía: “Alcanzame el funyi”. Yo lo recuerdo usando el sombrero de fieltro en invierno y
el de paja en verano, a lo Maurice Chevalier.
Este vocabulario que yo escuchaba tan naturalmente  cuando era niña  no me sorprendía. Recién cuando comencé a investigar para mi tesis me di cuenta de que esas palabras eran resabios de sus tantas noches vividas  en su juventud con parroquianos en pensiones, fondas, boliches y bulines, teniendo en cuenta que él llegó a la Argentina cuando tenía  veintidós años  desde su Friuli tan amado y jamás olvidado.
Se casó con mi madre recién a los treinta y tres años. Es decir, once años  después de su llegada, durante los cuales debió integrarse,
imagino, con los hombres y mujeres de la noche que se expresaban de esa manera. Lo único que no perdió, como dice mi amigo Eusebi, fue el acento italiano.
Cuando nací no pude escapar de los designios del nombre que me impusieron ni de las fatalidades que mi padre me legara inconscientemente: Francia, amante, Ivonne, inmigrante, bulines, soledad, tango…
Antes de llegar aquí, mi padre había vivido en Francia. Allá se enamoró, al decir de mi madre “de una tal Ivonne”. Le habrá dado fuerte el amor por aquella mujer y más aun, el dolor de haberla dejado para venir “a hacer la América”. Lo cierto es que, previo permiso de mi madre, consintieron en ponerme como segundo nombre “Ivonne”. “Total – me diría mi madre muchos años después – era yo quien, al final, estaba con tu padre…”.
Admiré la anchura del corazón de mi madre, sus amplios sentimientos, su tierno pero firme razonamiento: “el aquí y ahora de tu padre, soy yo” quiso decirme, sin saber  ella que ya estaba aplicando una dosis de pura psicología gestáltica…
Siendo yo muy joven, viví en un lejano pueblo de la Patagonia donde conocí y me enamoré de un muchacho del lugar. Su camino y el mío se bifurcarían indefectiblemente. Nunca imaginé que él, muchos años después, le pondría mi nombre a su hija menor, pero esta vez entero: Iris Ivonne, también con el  beneplácito de su buena esposa y como recuerdo a aquella nuestra firme amistad.
¿Qué trae consigo este nombre que siempre acaba siendo el nombre de la “otra”? Por lo menos en mi historia, Ivonne es un nombre con reminiscencias de amores imposibles igual que en el tango.
Mi padre, aun habiendo sido anti tanguero, sin embargo me hizo entrar en las vicisitudes de esta música resentida y nostálgica, muy a su pesar… Y él mismo, sin saberlo y sin quererlo, fue uno de sus típicos personajes, porque en su juventud, sin ninguna duda, formó parte  de aquellos lugares en donde se bailaba el tango. Más aun, no pudo escapar a la curiosidad de ir a ver cantar a Carlos Gardel cuando lo hizo en el Teatro Colón de Quilmes, ya desaparecido. “Tenía la boca pintada como la de una mujer y se empolvaba la cara!”, solía contar, aludiendo al resalte que hacía Gardel de sus labios cuando estaba en un escenario o posaba para fotos de la época.
Mi padre salió de ese entorno de arrabales, bulines y fondas, sin embargo, lo dejarían marcado muy íntimamente y, tal vez, porque le traían recuerdos de aquella vida de hombre solo, mal vivida desde los afectos, que odiaba tanto al tango.
No lo sé ni lo sabré ya nunca. Pero, sin imaginarlo él  siquiera, me “escrachó” con este nombre y su apellido que me identifican tanto con el tango.
Iris I. Gardelliano (a la derecha) junto con la Prof. Bibi Colubret y el Dr Eusebi (fallecido en 2016), durante la Feria del Libro en homenaje a Julio Cortazar que se realizó en la Sociedad Italiana en 1994
GLOSARIO
Bailongo: reunión bailable improvisada.
Bulín: habitación. Por extensión, habitación de soltero.
Burdel: prostíbulo.
Cafishio: pretendidamente elegante, engreído.
Escrachar: poner un nombre. Designar. Evidenciar. Fotografía (p.e. está escrachado).
Franchuta: conjunción de francesa y prostituta.
Funyi o funye: sombrero.
Gavión: muchacho que se interesa por una dama (“le arrastra el ala”.
Mina: en general, mujer. Querida. Mujer que se une ilícitamente a un hombre.
Morfi o morfe: comida.
Ragú: hambre.

Iris Ivonne Gardelliano.
2013.
Compaginación Chalo Agnelli