lunes, 9 de enero de 2017

TASSANO, OTRO NOMBRE PARA LA INMIGRACIÓN

Por H. Chalo Agnelli
En todas las épocas la fuerza de la inmigración laburanta y brava diseñó la Tierra, trazó senderos y destapó vertientes. Abrió cursos inesperados y diseminó su simiente para engrandecer las etnias.
Mucho antes que nada ni nadie delinearan una avenida en la esquina de las actuales calles San Martín y Lomas de Zamora, tan sólo atravesadas por las huellas profundas de pesadas carretas y
volantas polvorosas… allí no más, entre las actuales localidades quilmeñas de Don Bosco y Bernal llegó un hombre, don Pedro Tassano. [1] 
Esta no es una historia novelada, es microhistoria. En estos antepasados encontramos la Historia (con mayúscula) de un país, un pueblo. Para ello se desenvolvieron las estrategias posibles como: la investigación en los ámbitos que la facilitan; archivos, bibliotecas y hemerotecas; entrevistas directas - y de las otras - con descendientes de estos fundadores; intercambios con historiadores como Alejandro Gibaut; no faltó la historia oral tan presente en las viejas familias y los viejos vecinos de Bernal y Don Bosco. Es incompleta y perfectible, pero no hay que demorar el intento porque sabemos que la historia siempre es principio… 
CONTEXTUALIZANDO 
Era por 1850, cuando aún toda esa vastedad, desde el Riachuelo hasta el deslinde con las localidades de San Vicente y Brandsen y los actuales partidos de Lanús, Lomas de Zamora y Alte. Brown tenían una población mínima, [2] que por iniciativa de don Pedro
Bernal se instalan familias en parte de sus tierras; aquellos quienes luego formarán el pueblo epónimo.
Más hacia el sur, la señora Rita Pinto Lobo de Ximénez de Paz, viuda de Pedro Capdevila, vende a Simón Pereyra una estancia que se denominará San Juan, distante a unas ocho leguas de la ciudad de Buenos Aires. [3] Era juez de paz de Quilmes don Manuel Gervasio López, quien lo será hasta la caída del gobierno del brigadier general don Juan Manuel de Rosas. Poco antes de esa fecha, más precisamente en 1846, el genovés don Pedro Tassano se establece en ese rincón del partido de Quilmes donde fundará una familia argentina. 
PEDRO TASSANO - EL PIONERO 
Después de casi un mes, del gravoso cruce del Atlántico, desde Génova, arribó, en 1845, a ese puerto astroso que era el de Buenos Aires, con algunos otros paisanos ligures o xeneizes que se fueron a abrazar esa pampa feraz y ajena que luego nos describirá a la precisión otro quilmeño señero don Guillermo Enrique Hudson.
Con sus pocos ahorros, Tassano, al año siguiente, arrendó unas parcelas en los campos de la Estancia de los Dominicos o Estanzuela del Estado, como se la llamó en distintas oportunidades, hasta que el 15 de setiembre de 1859, la congregación de Santo Domingo vendió la totalidad de dichos campos a don José Ignacio Eizaguirre, que a su muerte los dejó en herencia a su hija María Ignacia Eizaguirre de Urquizú. De manera que don Pedro desde su llegada cambió tres veces de arrendador. [4] 
LA PRIMERA ESCUELA DE BERNAL 
Don Pedro, agricultor Genovés, enraíza en la tierra, levanta su casa en 1849, y con su esposa Gerónima Traverso, también genovesa, crean su progenie. Provenían de Sestri Levante una comuna de la provincia italiana de Génova, situada en la Riviera del Levante, una de las últimas localidades de las costas meridionales del Golfo Tigullio. 
En el vértigo urbano de hoy, no podemos imaginar la soledad de aquellos campos, pero Tassano – según nos cuenta don Felipe Firpo en su libro “Recuerdos del viejo Bernal” - “… comienza a trabajar la tierra, levanta su rancho con ladrillos fabricados por él, más tarde construye otro rancho para la primera escuela privada de Bernal que llega a tener 20 alumnos hijos de campesinos…”  [5] de las tierras circundantes, tercerizadas a medianeros, arrendatarios
Santa Coloma A.G.N. Inv. N°151957
de la estancia de los Urquizú-Eizaguirre, de los Santa Coloma y de los Bernal, que estaban a poca distancia. La escuela se abrió próxima a “La vieja Fonda de Tassano”, en el “Camino Real” (hoy San Martín) y en la actual calle Lomas de Zamora, a cien metros del “Sendero de la Huella” (hoy Montevideo) [6] 

El inmigrante sabía que lo único que podía depararle un futuro de trabajo digno y honorable a sus hijos era la educación y aun aquellos que fueron analfabetos procuraban con responsable ahínco que sus hijos superaran sus limitaciones.
Fue el maestro don Francisco Lumeye y Nora (o Noya), un vasco del Iparralde, indudablemente políglota o con serias dificultades para que sus alumnos adquieran debidamente la lectoescritura castellana. Entre el ligur, el euskera, la jerga criolla, sumado a la escasez de libros y su alto costo debió ser dificultoso el correcto uso del lenguaje. Debió ser de gran ayuda, por cierto el “Silabario Argentino” del Dr. José Antonio Wilde que había sido editado en 1845, y luego el ‘Martín Fierro’, de extraordinaria divulgación popular en las postas y pulperías.
Alumnos de esta escuela no oficial fueron, entre otros: Bartolo Assaro, Adolfo Lagouarde, María Massa, José y Juan Bottaro, Catalina y Margarita Valerga, Ramón y Goyo Ramírez, Catalina,
Vieja Esc. N° 6 (Gentileza Susana Albarellos)
Gerónima, Pedro, Victoriano e Ignacio Tassano, todos dejaron en Bernal una larga descendencia.

La segun­da escuela, la provincial Nº 6, fue instalada en 1894, con la dirección de la señora Ángela Guany, frente a la estación, en una casa propiedad del se­ñor Fresone y en 1908 se traslada a la calle Belgrano en una propiedad de la familia Barach-Luppi, dirigida por la señora Celestina Marty de Mac Kay y tras el fallecimiento de esta se designó como interina a la maestra Juana María Cabrera hasta que se nombró directora a la hija de la primera Agnes Mac Kay. 
LAS PULPERÍAS-FONDAS  (Ver en EL QUILMERO "Las pulperías de Quilmes, 1835" - 22/12/2015) 
Eran las pulperías, además de sus funciones especificas, ámbitos de encuentro social: festejos de ‘casorios’ y nacimientos, sitios de esparcimiento - sobre todo para los varones -, correo postal e
institución bancarias si el pulpero era de absoluta confianza y don Pedro lo era con toda seguridad. Debió tener muy buena clientela pues conciliaba la posta y cambio de caballada con almacén de ramos generales, además del horno de ladrillos – con los que levantó casa y escuela – y provisión de leche del tambo propio. Era doña Gerónima quien ordeñaba las vacas al amanecer.
Incluso su casa fue hostería para los paisanos inmigrantes que llegaban de Europa y descansaban en el lugar rumbo a los villorrios vecinos; como fue el caso de don Santiago Valerga, paisano de
La fonda La Colonia de Santiago Valerga
Tassano, que habiendo llegado a la Argentina a los 14 años desde Génova, con los años se estableció, él también con fonda, en Quilmes en lo que hoy sigue siendo el barrio La Colonia. [7] 

Don Pedro imitó el emprendimiento que, muchos años antes, en 1824, don Antonio Tollo había inaugurado en terrenos inmediatos a la propiedad de la familia Santa Coloma, también en el deslinde de Bernal y Don Bosco, según don Gotado Pedemonte, [8] pero otros documentos existentes en el Archivo General de la Nación, lo ubican en las inmediaciones de la estanzuela de los Dominicos en el actual deslinde de Wilde y Don Bosco; “Dn. Antonio Tollo, un boliche y panadería en el establecimiento que llaman de Sto. Domingo”. [9] 
En 1835, en tierras que se conocían como la “Estanzuela del Estado” había varias pulperías, como la de Francisco Silva, la de José María Giadaz (o Giráldez), la de Francisco Rodríguez, “una pulpería, un boliche de tienda y uno de panadería en el mismo Pueblo de Quilmes”; la de Manuel Carranza “una pulpería boliche de tienda y billar en el mismo pueblo de Quilmes”; la de Rosa Lucero; la de Manuel Ocampos, “un billar solo”; la de Julio García. El documento que lo atestigua está fechado en Quilmes por el juez de paz don Juan Manuel Gaete, en diciembre 18 de 1835. [10Seguramente empleaba estas postas las volantas de Avelino Susviela [11] que en 1868, comenzó a unir Buenos Aires con Quilmes. [12] 
De estas postas-fondas prevalecieron en el tiempo, hasta rozando la última década del siglo XIX, la de don Pedro Tassano; la de Moreyra, desde 1854, en la esquina NO del cruce San Martín-Vicente López y Lamadrid, y la del mencionado Santiago Valerga en la esquina SE de Vicente López y 12 de Octubre (antes Olavarría). Estas tres postas seguían la senda del Camino Real que llegaba al puerto de la Ensenada de Barragán.
Pedro murió el 13 de enero de 1887, a los 56 años. Había nacido en Génova, Sestri Levante en 1831, llegó al viejo partido de Quilmes siendo un adolescente. Certificó su defunción el benemérito Dr. Idelfonso Salas, médico higienista que tuvo un papel revelante en la salud del municipio de Quilmes. Indudablemente, don Pedro es un personaje para recordar, valorizando su relevancia en aquel pueblo en ciernes, por lo que significó junto a su fonda, su horno de ladrillos, su tambo y su escuelita, para la tercera fundación de Quilmes y el nacimiento de un pueblo que después se llamó Bernal, un rincón fecundo del Partido, por donde, muchos años antes cabalgara don Melchor Maciel - otro inmigrante - abriendo, con las primeras vaquerías, el camino de la pampa gaucha. 
IGNACIO TASSANO 
Ignacio, uno de los hijos de Pedro Tassano y Gerónima Traverso, siguió toda su vida con los emprendimientos de la familia. Fue uno
de los últimos en habitar la propiedad que levantó su padre. En 1912, tenía un depósito de cereales y forraje en la Av. San Martín, frente al paso a nivel; incluso con teléfono de la cooperativa telefónica con el número 14. Donde en 1916, en sociedad con Miriardo y su cuñado Manuel Badaracco, agrega el horno de ladrillos y venta de los mismos al por mayor y
menor. En 1927, sumó algunas tierras en el actual Don Bosco cuando se llevó a cabo el primer remate de esa localidad.
Estaba casado con Jacinta Converso con quien tuvo cinco hijos: Roberto casado con Luisa Moisio, José (Lolo), Alfredo, Pedro y María Tassano casada con Juan Collazo. [13] Todos, profesionales, educadores, empresarios… trabajadores que dieron muestras de que la cepa de donde provenían era de vides nobles. 
‘CRIOLLO LINDO’ 
Contaba la maestra doña Nelly Lombardo Cichero de Tumini,
vecina con quien tuvo trato siendo ella muy joven: [14]“Don Ignacio, primera generación de argentinos, hijos de inmigrantes, era de temperamento jovial. Famoso por sus historias floridas donde la fantasía competía con la verdad. Poseía un particular sentido del humor. Le llamaban “Criollo Lindo”. A todos brindaba un trato fraterno y sin miramientos; era pródigo por naturaleza. Nunca defraudó a quienes depositaron en él su salvaguardia y se constituyó en fiel custodio de cuanto valor se le confió. 
DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO 
A principio de la década del ‘60 del siglo XX, como la vieja
casa-escuela estaba fuera de la línea de edificación, la impericia de las autoridades, ciegas a el valor fundacional de esa casa, la demolieron a pesar que algunas instituciones interpusieron sus oficios para conservarla como reliquia bernalense, tanto por lo que representaba como antecedente histórico y más aún por el mérito de haber sido la primera construcción destinada a escuela exclusivamente; otras fundadas en el Distrito fueron propiedades alquiladas, hasta que en 1863, a instancias del juez de paz don Andrés Baranda, del Dr. Wilde y del maestro Robustiano Pérez, se levantó la Nº 1 frente a la plaza Principal del pueblo (hoy San Martín) 
VICTORIANO TASSANO 
También su hermano Victoriano, casado con Margarita Valerga, dejó una larga descendencia. Fueron sus hijos: José casado con María Arena, Lidia, casada con el Dr. Julio Deniselli, Leonorcasada
1913 (Gentileza Alejandro Gibaut)
con Atilio Cardani, Ana casada con Manuel Badaracco, Pedro, Adela, Esteban y Victoriano casado con Rosa García, quien tuvo en sociedad con un cuñado, durante muchos años un boliche-bar-café en la esquina NO de las calles 9 de Julio y San Martín, propiedad de casi un cuarto de manzana; algunos lotes de la misma aún pertenecen a sus descendientes. El “Café, bar y billares” fue bautizado, “de la Estación”. Un punto estratégico como tuvo en Quilmes la “confitería Colón” (luego Oriente) Victoriano y García la habían adquirido a Demetrio Migliorini, quien había instalado en una parte del salón de la confitería-bar un ‘biógrafo’. En su libro sobre los cines quilmeños [15] el historiador de la imagen Fernando
1923 (Gentileza Alejandro Gibaut)
San Martín muestra una foto de esa confitería-bar-biógrafo; que realizaba proyecciones de películas mudas los días sábados y domingos con una única función nocturna. Los nuevos propietarios abrieron al público - según informa el periódico “La Unión” el 11 de mayo de 1913, pero desecharon la oferta cinematográfica y en su lugar organizaban encuentros de billar y cuatro días a la semana amenizaba a los contertulios por la orquesta ‘típica-criolla’ (tango y folklore) “Barragán”. En 1923, incorporaron “salón reservado para familias”. En 1938, con el nombre “Central” incorporaron una novedad en el ramo gastronómico del Partido, el rubro ‘rotisería’, pollos a ‘lo spiedo’ sábados y domingos.

 Café de la estación de Victoriano Tassano
ROBERTO TASSANO, DIGNO HEREDERO DE LA SANGRE CRIOLLA ITALIANA
 Hijo de Ignacio Tassano y Jacinta Converso transmitió a su descendencia lo mejor que trajeron sus ancestros: la dignidad, el respeto y el trabajo. Desde su niñez vivió y trabajó en los campos que arrendaba su abuelo Pedro a la viuda de Urquizú. Fue un hombre de campo, realizando todas las tareas que demandaba esa condición. Él le llevaba el forraje a don Félix Bernal. Cultivaba y arreaba al amanecer y atardecer al ganado. Colaboraba en la pulpería de su padre llevando y trayendo caballos de recambio en lo que se conocía como Posta de Reseros (eran caballos de refresco que permitían al hombre de campo continuar su viaje). Mientras crecía se educaba bajo la luz de una vela, convirtiéndose en tenedor de libros (hoy Contador Público Nacional), boxeador, futbolista en el club “Honor y Patria” donde al decir de muchos tenía un fortísimo shoot, lo que le permitió junto a su profesión integrarse y trabajar hasta su retiro en la Compañía Ítalo Argentina de Seguros Generales. Una empresa de seguros muy grande del famoso grupo italiano (Pirelli, compañía Ítalo de electricidad y la fabril financiera). Para el nacimiento de su hijo Jorge lo asistió el Dr. Fernando Pozzo, médico pediatra y gran hudsoniano (él fue quien descubrió el rancho natal de Guillermo Enrique Hudson). Era muy común verlo cuando no cultivaba su parcela en la AV. San Martín 632 de Bernal, jugando a las bochas en el Círculo Católico de Obreros de Bernal, en el cual uno de los fundadores fue su padre Ignacio, confraternizando con tantos bernalenses de la época. 
Equipo 'Honor y Patria', primero de la derecha Roberto Tassano, gentileza Fernando San Martín
LA BOLSA DEL LIBRO 
Efectivamente, muchos emprendimientos dio esta familia quilmeña del viejo Bernal, uno es la “Bolsa del Libro” creada por Oscar Roberto Tassano – hijo de Roberto Tassano y Luisa Moisio (italiana
de origen piamontés) - siendo estudiante en la vieja Facultad de Derecho de la calle Las Heras, se costeaba los estudios con una librería que tenía enfrente. Un día un alumno fue a comprarle un libro, el costo lo alarmó pues tan solo lo necesitaba como parte de la bibliografía de una materia, entonces Oscar le propuso alquilárselo, así nació este emprendimiento al que luego, aproximadamente en 1956, se sumó su hermano Jorge, después de una breve experiencia en la empresa Pirelli.
El proyecto en poco tiempo adquirió una notoria relevancia. Se empezaron a abrir sucursales y llegaron a reunir nueve. Jorge funcionaba como gerente general, y su hijo Roberto más tarde se incorporó a la empresa. Había tres supervisores y el resto del personal trabajaba a comisión con un básico. Los libros se prestaban tantos días bajo la rúbrica del adquiriente, lo podían renovar, pero si no lo devolvían en tiempo y forma debían pagar una multa. En 1960, constituida también como editorial, le publicó el primer libro al prestigioso Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni de tan sólo 20 años de edad en coautoría con Omar O. Mansilla.
Por supuesto que la empresa no fue bien vista por las grandes editoriales que veían reducidos sus ingresos y comenzaron a boicotearla, negándose a venderles libros. Sorteada esta dificultad,
la “Bolsa del Libro” siguió creciendo con notoria celeridad por lo costos que adquirieron los libros de texto en una sucesión de crisis económicas que vivió la Argentina desde 1950.
De todos modos, aún hoy en día, la editorial Buenos Aires Books de Roberto Enrique Tassano, hijo de Jorge y nieto de Roberto Tassano continúa con el emprendimiento, al que sumó la difusión de la obra del primer escritor quilmeño don Guillermo Enrique Hudson con nuevas traducciones y la publicación de autores noveles de diversos tópicos. 
REFLEXIÓN 
Escribió Luis Mercadante: “En la historia del mundo Italia y los italianos ocupan un lugar de particular relevancia. Nuestra historia y la historia continental dicen de la presencia de muchas figuras peninsulares, que de una u otra manera, dejaron huella de su paso y dieron cuenta de sus principios.”[16] 
Muchos historiadores, autores escribieron sobre la inmigración en nuestro país. Algunos de ellos resumen en breves párrafos lo que nos proponemos rescatando estas vidas, estas historias – con las limitaciones de esta investigación, muy incompleta -, no presentar algo novedoso o ignorado, sino el deseo de recuperar del olvido una parte de nuestra identidad y difundir hechos y personas de las cuales somos deudores, para que todo argentino esté orgulloso de su origen.

Investigación: Chalo Agnelli
Colaboración, entrevistas gentileza de Jorge y Roberto Tassano
y Alejandro Gibaut - Quilmes, 2016
chaloagnelli@yahoo.com.ar
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES 
Agnelli, Chalo. “Dr. José Antonio Wilde, médico, periodista y educador quilmeño”. Ed Jarmat, Quilmes, 2008
Agnelli, Chalo. “Maestros y Escuelas de Quilmes” Ed. Jarmat. Quilmes 2004.
Craviotto, José Alcides. “Quilmes a través de los años”. Municipalidad de Quilmes, 1° edición, agosto de 1966. Quilmes.
Firpo, Felipe Jorge. “Recuerdos del viejo Bernal” El Monje Editor. Noviembre de 1992. Lanús.
Pedemonte, Gotardo C. “Breve reseña de hechos y acontecimientos que hacen a la historia de Bernal” Mun. De Quilmes Dir. de Cultura, Bibl. Pública Municipal D. F. Sarmiento Serie Archivos y Fuentes de Información (Carlos Guillermo Maier) Nº 6. Quilmes 1970.
San Martín, Fernando. “Aquellos antiguos biógrafos quilmeños - Las salas cinematográficas, el cine comercial y el amateurismo” Ed. de autor. Quilmes, marzo de 2014.
Archivo General de La Nación.
Biblioteca Popular Pedro Goyena.
Periódicos: “El Progreso de Quilmes” y “El Quilmero”
NOTAS

[1] Ver en Boletín N’ 2 de la Junta de Estudios Históricos, Mun. Quilmes, 1987: “La inmigración italiana en Quilmes” por María del Carmen Aizpurua, Jorge Levoratti y Mercedes Martínez de Vázquez. 
[2]Quilmes a través de los años” Pág. 185. 
[3] Actual parque Pereyra Iraola. 
[4] Ver en EL QUILMERO del lunes, 18 de octubre de 2010, “DON BOSCO, UN POCO DE HISTORIA, PUERTA Y ZAGUÁN DE ENTRADA A QUILMES DESDE EL NORTE”
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/10/don-bosco-un-poco-de-historia.html/ 
[5] “Recuerdos del viejo Bernal” Pp. 87 y 88 
[6] Maestros y Escuelas de Quilmes” 1º edición. Pág. 60
[7] Ver en EL QUILMERO del jueves, 22 de octubre de 2009, “LA COLONIA DE VALERGA 1º PARTE”.
[8] Raramente Gotardo Pedemonte, en su libro, no se extiende en la figura de don Pedro Tassano ni en su hijo Ignacio ni siquiera en su escuela, como lo hacen otros historiadores; se puede colegir, de fuentes orales, que la causa se debió a ciertas desavenencias de carácter religioso, de índole de clase y de preferencias ideológicas que estas tradicionales familias arrastraban desde la querida Génova. 
[9] Archivo General de la Nación. Investigación Analía H. Fariñas 
[10] Ver en EL QUILMERO del martes, 22 de diciembre de 2015 LAS PULPERÍAS QUILMEÑAS – 1835 
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2015/12/las-pulperias-quilmenas-1835.html/ 
[11] “Dr, José Antonio Wilde…” Pp. 75 y 76 
[12] Precursores De La Industria Argentina En La Provincia De Buenos Aires 
http://www.precursores-ind-arg.com.ar/buenos_aires.html/ 
[13] Juan Collazo perteneció a una de las familias fundadoras del actual Don Bosco. Casado con María Tassano tuvo seis hijos: Nelly, Lidia, Alfredo, Roberto, Ricardo y Eduardo. 
[14] Nelly Lombardo Cichero de Tumini, nacida en Bernal, fue maestra directora fundadora de la Escuela Primaria Nº 61. 
[15] “Aquellos antiguos biógrafos…” Pag. 74. 
[16] Mercadane, Luis. “La colectividad italiana en la Argentina”. E. Alzamor-Editores. Buenos Aires, abril de 1974.

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